Con la casa a cuestas

Hay que ver la de artilugios que se necesitan para el cuidado de un bebé.

Desde el coche de paseo hasta la cuna pasando por el moisés, la bañera con cambiador, la hamaca, la trona, el humidificador, los intercomunicadores, la silla del coche, los doscientos peluches, por no hablar de los biberones, chupetes, pañales (¡la de pañales que se gastan!), toallitas, crema para el culete, aceite para el cuerpo… y otros tantos utensilios que si me pusiera a enumerarlos tendría que rellenar varios posts. Y eso sin mencionar la de ropa que hay que tener, que menos mal que son prendas pequeñas que si no se necesitaría un fondo de armario como el de Isabel Preysler.

Desde el momento en el que te enteras de que vas a tener un hijo, cuando solamente es un cigoto, préparate para cambiar, reformar o redecorar tu casa y para cambiar de coche (en esto a mí me vino de lujo porque encontré la excusa perfecta para comprar coche nuevo). Pero el coche te recomiendo que lo compres con un buen maletero, si puede ser compra mejor una furgoneta.  Cuando veas lo que tienes que meter cuando vas a cualquier sitio me comprenderás: que si el cochecito con el correspondiente cuco, que si la bolsa/s del niño, que si la cuna de viaje, que si la bañera hinchable… Yo muchas veces me pregunto cómo lo hacían nuestros padres para salir de viaje con toda la familia en un 600 o un Renault 8.

También es verdad que entonces no existían tantos artilugios. Nuestras madres nos llevaban en brazos en el coche (que le expliquen a mi madre que es eso del “isofix“), no existían las cunas de viaje, tenían menos de la mitad de ropa que tenemos ahora y muchas más cosas que la fiebre del consumismo se ha encargado de convertir hoy en día en imprescindibles cuando hace treinta años no se pensaba ni que llegaran a existir. Y una cosa es cierta: ¡nos hemos criado igual!

Hoy en día si no tienes el humidificador ultrasónico que emite iones negativos mediante vibraciones de alta frecuencia o el intercomunicador con pantalla de 2,7 pulgadas y webcam con detector de movimiento y visión nocturna, y a tu hijo se le ocurre coger un constipado por no haber suficiente humedad o por destaparse mientras duerme nunca te perdonarás haber querido ahorrarte esos quinientos eurillos de nada…

Pero bueno, este es el precio que tenemos que pagar por querer vivir en el llamado ”Estado del Bienestar“, y seguramente que cuando tengamos nietos esto será todavía peor y nuestros hijos tendrán que ir literalmente con la casa a cuestas.

Una respuesta

  1. La verdad es que tienes toda la razon .. yo reconozco que mi casa no es pequeña, y tengo un garage particular, que utilizo de trastero donde tengo infinidad de artilugios enormes, que no se pueden doblar ….
    Yo no se como lo hace la gente que vive en un piso normal de 60 metros cuadrados y sin trastero …
    Sobre el coche lo mismo … aunque reconozco, que si tienes un coche pequeño lo llenas .. si tienes uno medio lo llenas .. y si tienes uno grande .. lo llenas. Te acoplas a las necesidades.
    Creo que empezamos malcriando desde el principio a los niños … como decia mi padre .. hay que endurecerlos!!!!!

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