Hace unos días la selección española de fútbol se proclamaba campeona de Europa. Un equipo repleto de jóvenes talentos que, algunos con menos de 25 años, ya han llegado a lo más alto.
Desde que el pasado domingo 29 de junio de 2.008 ganaran la Eurocopa ha habido multitud de declaraciones, anécdotas y entrevistas a jugadores, técnico, personalidades, etc. Pero yo me quedo con una de ellas: la que le hacían a la madre de Cesc Fábregas la misma noche del triunfo. Daba gusto oír a esa madre orgullosa de su hijo. Seguramente no sepa demasiado de tácticas, esquemas o estadísticas futbolísticas, pero sí mucho de cómo criar y siempre intentar dar lo mejor a un hijo para que éste llegue a lo más alto en lo que le gusta.
Ahora que soy padre puedo entender ese sentimiento y tiene que ser muy grande para un padre o una madre ver triunfar a su hijo/a porque el triunfo también es suyo.
Pero esto es sólo una muestra, ya que no hace falta que tu hijo sea un futbolista, tenista o empresario de élite. Simplemente que tenga claros los principios de honestidad, educación y respeto que le harán ser feliz en la vida. Este es el mayor orgullo para unos padres. Sólo espero poder sentirlo algún día.
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